La sonda JUICE de la ESA vuelve a saludar a su planeta de partida. El 28 de septiembre de 2026 atraviesa la vecindad terrestre, a 8 641 km de altura, un poco menos que la distancia entre Nueva York y Los Ángeles. No es un regreso a casa: es una asistencia gravitatoria, un empujón orbital que la Tierra le presta rumbo a Júpiter. Esto es lo que hay que saber del sobrevuelo y, sobre todo, cómo funciona esta honda gravitatoria que ya llevó a la mayoría de las grandes sondas del sistema solar a sus destinos.

¿Por qué vuelve JUICE a rozar la Tierra? La explicación oficial de la ESA, con motivo del sobrevuelo luna-Tierra de 2024. Vídeo: ESA.

Lo más importante primero: precisión quirúrgica, programada dos años antes

28 de septiembre de 2026, 11:45 UTC. La cita figura al segundo exacto en el plan de vuelo oficial del centro de control de misión de la ESA, ya validado con meses de antelación. Imaginad el desafío: apuntar a un punto de paso a 8 641 km de altura, sobre un planeta que corre a 107 000 km/h en su órbita, desde una sonda lanzada tres años antes y todavía a decenas de millones de kilómetros. Es como un jugador de dardos que diera en la diana apuntando a otro jugador que corre.

Esquema propio: línea de tiempo del itinerario de JUICE, del lanzamiento en abril de 2023 a la llegada a Júpiter en julio de 2031, con los cuatro sobrevuelos, el sobrevuelo terrestre de septiembre de 2026 destacado.
El itinerario de JUICE, del lanzamiento a Júpiter: cuatro asistencias gravitatorias, entre ellas el sobrevuelo terrestre del 28 de septiembre de 2026, destacado. Esquema: Tracker-1, a partir de datos de la ESA.

La altitud exacta del sobrevuelo, 8 641 km, figura en el plan de vuelo publicado por el Juice Science Operations Centre, el centro que coordina la ciencia de la misión. Los horarios de los dos encuentros siguientes, en 2029 y la llegada en 2031, están fijados en el mismo documento. Nada se improvisa en este viaje: cada maniobra se calcula años por adelantado, y los equipos de la ESA corrigen la trayectoria paso a paso con pequeños encendidos de motor para mantenerse en el pasillo.

¿Y por qué va JUICE a Júpiter?

Volvamos al principio. JUICE, por Jupiter Icy Moons Explorer, es la mayor misión planetaria de la ESA. Lanzada el 14 de abril de 2023 desde Kourou en un Ariane 5, lleva diez instrumentos científicos y despliega 85 m² de paneles solares. Su objetivo: estudiar Júpiter y tres de sus grandes lunas, Ganimedes, Europa y Calisto, que los astrónomos llaman lunas galileanas, en homenaje a Galileo, que las descubrió en 1610.

La pregunta científica central cabe en una frase: ¿esas lunas heladas esconden océanos de agua líquida, y podrían esos océanos albergar vida? La sonda cartografiará las superficies, medirá el espesor de las cortezas de hielo, sondeará el interior de las lunas y estudiará su entorno magnético. Ganimedes, la luna más grande del sistema solar, mayor que el planeta Mercurio, es la estrella del destino: en diciembre de 2034 JUICE será el primer vehículo en orbitar una luna distinta de la nuestra.

Infografía: imagen de la plasmasfera terrestre, la nube de partículas cargadas atrapadas por el campo magnético de la Tierra, rodeada de mediciones de partículas tomadas durante el sobrevuelo de 2024.
La imagen más nítida jamás tomada de la plasmasfera terrestre, la nube de partículas cargadas atrapadas por el campo magnético de la Tierra, realizada por el instrumento JENI de JUICE durante el sobrevuelo de 2024. Crédito: ESA, sensor proporcionado por la NASA.

Y los sobrevuelos del viaje también sirven a la ciencia. Durante el sobrevuelo de 2024, JUICE capturó la imagen más nítida jamás obtenida de la nube de partículas cargadas que la Tierra atrapa en su campo magnético. Un cliché invisible a simple vista, firmado por el sensor JENI, que detecta átomos energéticos en lugar de luz. Este año, de nuevo, los diez instrumentos se pondrán en marcha durante el paso.

La asistencia gravitatoria: una honda cósmica, explicada con esquema

La palabra «honda» está en todos los artículos, pero oculta el mecanismo real. Empecemos por una imagen falsa que todos tenemos en la cabeza: la honda manual, donde la fuerza sale de la muñeca. La imagen correcta es una cuerda tensa atada a un tren lanzado a toda velocidad. El planeta es el tren, en movimiento alrededor del Sol. La sonda se agarra a su gravedad, y el tren, al avanzar, le transmite parte de su impulso.

Esquema en dos paneles: a la izquierda, vista desde el planeta, la sonda llega y sale a la misma velocidad, solo cambia la dirección. A la derecha, vista desde el Sol, el planeta en movimiento transmite parte de su impulso orbital a la sonda, que sale más rápida.
El principio de la asistencia gravitatoria en dos vistas. A la derecha, la sonda pasa por detrás del planeta respecto a su recorrido: toma prestada una porción del impulso orbital del planeta, que lo pierde en cantidad infinitesimal. Esquema: Tracker-1, a partir del manual de la NASA/JPL.

El principio cabe en dos vistas, y hacen falta las dos:

  1. Vista desde el planeta (panel izquierdo): la sonda cae en el pozo gravitatorio, acelera en el punto más próximo, luego remonta la pendiente y frena exactamente lo mismo. Misma velocidad de llegada y de salida. Solo la dirección gira. Si el planeta estuviera quieto, el balance sería cero.
  2. Vista desde el Sol (panel derecho): el planeta se mueve. Al pasar por detrás de él respecto a su recorrido, la sonda navega por su estela gravitatoria durante el encuentro. Se va con la velocidad del planeta «regalada», y nunca la devuelve.

La conservación de la energía se cumple: el planeta se frena, pero tan poco que ningún instrumento podría medirlo. La NASA lo formula en su manual de vuelo: aunque una sonda duplique su velocidad gracias a un sobrevuelo, su tripulación no sentiría ninguna aceleración, solo una caída libre continua. El intercambio se juega entre dos masas, y el planeta es tan masivo que su parte del trueque es invisible.

Para JUICE, la aritmética es contundente. El Ariane 5, el cohete más potente de Europa, no pudo lanzar directamente hacia Júpiter a la sonda, un gigante de 6 toneladas. La ESA cifra en unos 11 km/s la velocidad de transferencia requerida para llegar a Júpiter. Esa diferencia, JUICE la cubre con cuatro sobrevuelos, sin quemar un gramo de propelente para los empujones. La ESA incluso pone precio a la ruta directa: unos 60 000 kg de propelente embarcado, más una reserva de frenado para entrar en órbita al llegar. Un cohete embarcado así no existe.

Mariner 10, Voyager, Cassini: la técnica que abrió el sistema solar

Esta honda gravitatoria es el secreto de la mayoría de las grandes misiones planetarias. Un repaso en orden cronológico:

Esa lista cuenta una cosa: sin esta técnica, la exploración del sistema solar se detendría donde termina el poder de los cohetes. Cada gran destino lejano se alcanza tomando prestado impulso de los planetas, y el propelente ahorrado se reinvierte en instrumentos científicos.

El desarrollo del sobrevuelo del 28 de septiembre

El plan de vuelo de la ESA detalla las horas alrededor de la cita. JUICE adoptará una actitud especial, con su eje -X apuntando al Sol, unas 3 horas antes del sobrevuelo, una configuración que protege la nave y garantiza la energía solar. Los equipos en tierra, en el control de misión de la ESA en Darmstadt, Alemania, mantendrán contacto casi continuo durante toda la maniobra. Tras el sobrevuelo, una trayectoria que trae de vuelta a JUICE para un último saludo terrestre en enero de 2029, y el gran salto hacia Júpiter.

El frenado de 2024 es el mejor ejemplo: a veces, la mejor manera de llegar lejos es empezar frenando. JUICE tomó el atajo por el sistema solar interior, dejando que Venus la relanzara hacia fuera. No es un rodeo gratuito: es la ruta de menor combustible, calculada durante 20 años por los equipos de diseño de trayectorias de la ESA.

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