Fosas anchas, planas y sin explicación a mano: en la ladera del Monte Sharp, las cámaras del rover Curiosity fotografiaron en agosto de 2026 unas cavidades «muy distintas de casi todo lo que hemos visto hasta ahora», escribe Michelle Minitti, subdirectora científica de MAHLI, la lupa-cámara del rover. Esto es lo que estos huecos de un centímetro pueden contar del terreno marciano.
En 14 años sobre Marte, Curiosity nunca había visto esto
Del sol 4988 al sol 4994, el día marciano de 24 h 40, el rover recorrió dos áreas de trabajo, esas zonas llanas donde se detiene para estudiar las rocas de cerca. En una y otra, la roca madre, esa roca que no se ha movido en miles de millones de años, apareció salpicada de fosas amplias y poco profundas. «Nuestras dos áreas de trabajo de esta semana contenían formas muy distintas de casi todo lo que hemos visto hasta ahora», cuenta Michelle Minitti en el diario de misión publicado por la NASA el 3 de septiembre de 2026.
La más fotogénica cabe en un centímetro. La fosa capturada por MAHLI el 19 de agosto de 2026, durante el sol 4989, dibuja un hueco circular casi perfecto en la roca. En la imagen, estas cavidades evocan huellas de pasos posadas sobre el planeta rojo. Los científicos ven otra cosa: un puzle de erosión nuevo que morder, catorce años, casi día por día, después de que el rover llegara al cráter Gale, el 6 de agosto de 2012.
Cavidades que se saltan el guion de siempre
Las fosas no son raras en Marte. El guion clásico: cuando un nódulo, un pequeño guijarro duro incrustado en la roca, resiste mejor la erosión que su anfitrión, acaba soltándose y deja detrás un hueco. Como las avellanas de una tableta de chocolate que se desprenden dejando su alveolo.
Las fosas de esta semana rompen ese guion por dos lados. Primero la forma: son mucho más anchas y mucho más planas que los huecos observados hasta ahora. Luego el decorado: «las fosas de la semana eran mucho más anchas y menos profundas y no las acompañaba ningún objeto evidente que las hubiera ocupado», apunta Minitti. Dicho de otro modo: el alveolo está ahí, la avellana no aparece. ¿Otro proceso las excavó? La pregunta queda abierta, y esa es justo la buena noticia para el equipo: un problema nuevo que morder en rocas que llevan años estudiando.
Cuatro instrumentos para dibujar el hueco en 3D
Para rastrear estas fosas, el equipo echó mano del kit geológico del rover. MAHLI, la Mars Hand Lens Imager, una cámara-lupa fijada al extremo del brazo robótico, tomó los primeros planos. Su truco: fotografiar el mismo objetivo a varias distancias de enfoque y unir las imágenes en una sola foto nítida de lado a lado.
Los mosaicos estéreo, dos imágenes del mismo punto tomadas desde ángulos ligeramente distintos, como nuestros dos ojos, llevan la firma de MAHLI y de Mastcam, el par de cámaras en color montado en la cabeza del rover. A partir de esos pares, el equipo puede calcular un modelo digital de elevación, un mapa del relieve parecido a un mapa de senderismo, que devuelve la profundidad exacta de cada fosa.
ChemCam, el instrumento que combina un láser y un telescopio, completó el cuadro a distancia: vaporiza puntos mínimos de material y un espectrómetro, que lee la luz emitida para identificar los elementos químicos, descifra la señal. Al otro extremo del brazo, el APXS, un sensor que bombardea la roca con partículas alfa, núcleos de helio, y rayos X, leyó la composición de las capas grises a unos centímetros. Cuatro miradas, un mismo objetivo: entender qué excavó estas cavidades.
Una química que no encaja con la roca madre
La semana dejó una segunda pista, más profunda. MAHLI, ChemCam y APXS analizaron capas grises, rugosas y resistentes, distintas de la roca madre que las rodea, con «una química probablemente distinta», resume el blog de la misión. Esos materiales, visibles hasta dentro de los huecos, abren una ventana inédita a la historia de este tramo de rocas del Monte Sharp.
Mastcam y ChemCam también cartografiaron paquetes de capas complejos, donde la textura y la estructura cambian en pocos centímetros de altura. Esos giros rápidos parecen cambios en las condiciones de depósito, es decir, episodios distintos de acumulación de sedimentos, registrados uno al lado del otro. ChemCam disparó además su láser sobre uno de los bloques grises sueltos, guijarros arrancados de su roca de origen y repartidos por las áreas de trabajo, para rastrear su historia. El mosaico completo del cerro Cordillera y las imágenes de los cerros Tolhuaca y Potosí, más al sur por el valle Valle Grande, completan la investigación, en busca de estratificaciones oblicuas, capas inclinadas que guardan la huella de corrientes antiguas de agua o de viento, y del material oscuro que corona el cerro Potosí.
Una tormenta de polvo de fondo
Toda esta caza se desarrolló bajo un cielo vigilado de cerca. El equipo ambiental programó REMS, la estación meteorológica a bordo, junto con Mastcam y Navcam, la cámara de navegación, a un ritmo superior al habitual para seguir una tormenta regional de polvo. La amenaza se disipó a final de semana, precisa el diario de misión.
El rover no trabajó a toda velocidad: un día de planificación se perdió porque el enlace de radio que devuelve los datos a la Tierra no llegó a tiempo. Da igual, Curiosity siguió observando. El 26 de agosto de 2026 marcó un kilómetro de desnivel subido desde su llegada al cráter Gale, y continúa escalando la ladera del Monte Sharp, siempre leyendo la historia del planeta rojo capa a capa.
Para ir más lejos
- La ficha de misión de Curiosity, activa en el cráter Gale desde agosto de 2012.
- Las nociones clave: Marte y rover en nuestro glosario.
- Para observar el cielo desde casa: el mapa interactivo del cielo, la guía de observación y la galería de astrofotografías.
- Las fuentes oficiales de este artículo: el diario de misión de Curiosity, soles 4988 a 4994 y la página de la misión Mars Science Laboratory de la NASA.






